Transición de la Matriz Energética

Transición energética sostenible: desafíos y oportunidades 

El cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que impacta nuestras vidas y nuestro entorno. Frente a este desafío global, la transición hacia energías limpias y sostenibles se presenta como una necesidad urgente y estratégica. 

¿Qué implica realmente esta transformación energética?

La eficiencia energética es hoy un factor estratégico para reducir costos operativos y minimizar el impacto ambiental. La incorporación de prácticas de eficiencia en la gestión diaria de la energía no solo optimiza el consumo eléctrico, sino que también apoya la mitigación del cambio climático, sin afectar la calidad del servicio ni el confort.

Eficiencia energética en sistemas térmicos

Los sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) representan cerca del 40% del consumo de energía primaria a nivel mundial y son responsables de una proporción significativa de emisiones de gases de efecto invernadero. Chile, en línea con el Acuerdo de París, ha asumido el compromiso de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, conforme a la Ley Marco de Cambio Climático (Ley N° 21.455, promulgada en mayo de 2022). Este marco regulatorio impulsa la adopción de tecnologías energéticas sostenibles y fomenta la colaboración entre sectores público y privado. La gestión eficiente de los servicios energéticos básicos en Chile puede implementarse a corto plazo, generando beneficios técnicos y económicos tangibles.

Mucho más que cambiar de tecnología

Según estudios recientes publicados en revistas científicas como Revista Facultad de Ciencias Económicas y la Revista de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile, la transición energética no se trata solo de reemplazar combustibles fósiles por energía solar o eólica. Es un proceso complejo que requiere cambios estructurales a nivel político, económico, social y cultural. Además, el interés en este tema ha crecido de forma sostenida en los últimos años, impulsado por acuerdos internacionales como el Acuerdo de París, así como por eventos globales que han puesto a prueba la estabilidad del sistema energético.

Los 7 grandes retos de una transición energética real

Para avanzar hacia un sistema energético verdaderamente sostenible, los expertos identifican siete desafíos fundamentales:

  1. Descarbonizar: dejar atrás los combustibles fósiles y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
  2. Bajar los costos: hacer que las energías renovables sean competitivas y accesibles para todos.
  3. Descentralizar: fomentar la generación de energía a nivel local, con participación ciudadana.
  4. Aumentar la flexibilidad: adaptar las redes eléctricas para integrar diversas tecnologías renovables.
  5. Mejorar el almacenamiento: garantizar el suministro incluso cuando no hay sol o viento.
  6. Digitalizar: aplicar tecnologías inteligentes para optimizar la generación, distribución y consumo.
  7. Empoderar a las personas: promover una cultura energética consciente y participativa.

Una visión desde América Latina: derechos humanos y justicia climática

En América Latina, donde los impactos del cambio climático se sienten con especial dureza, la transición energética también debe ser justa. Esto significa asegurar que nadie quede atrás y que las empresas actúen con responsabilidad ambiental y social. Las empresas tienen el deber —legal y ético— de respetar los derechos humanos en todo proceso de transición energética, garantizando el acceso a soluciones energéticas seguras y sostenibles.

Tecnologías limpias para calefacción: una oportunidad clave

Un sector con gran potencial para innovar en sostenibilidad es el de la calefacción residencial y comercial, donde el consumo energético suele ser alto.Las tecnologías renovables de última generación pueden marcar la diferencia. ¿Qué características deben tener?

  • Alta eficiencia energética: sistemas como bombas de calor geotérmicas o aerotérmicas consumen menos energía y funcionan con fuentes renovables.
  • Automatización inteligente: controladores digitales y sensores permiten regular la temperatura de forma eficiente, adaptándose al clima y al uso del espacio.
  • Autolimpieza y mantenimiento automatizado: menos intervención humana y mayor durabilidad del equipo.
  • Calidad para el usuario: calefacción sin ruido, sin emisiones y con interfaces fáciles de usar, ideal para hogares en climas extremos o con alta vulnerabilidad energética.

La evidencia muestra que las energías renovables no solo ayudan al planeta, también tienen beneficios directos para las comunidades:

  • Más de 3.300 proyectos de pequeña escala en Chile evitaron la emisión de 9.400 toneladas de CO₂ en 2018.
  • Proyectos de gran escala, como parques solares y eólicos, lograron mitigar más de 12 millones de toneladas de CO₂ en seis años.
  • Iniciativas de reciclaje y compostaje también contribuyen y evitarán 85.000 toneladas de emisiones hasta 2040.

Un futuro energético justo, ecológico e inteligente. La transición energética no puede ser solo técnica o ambiental. Debe ser también humana, inclusiva y transformadora. Para lograrlo, necesitamos:

  • Soluciones ecológicas, que reduzcan la huella de carbono.
  • Procesos justos, que incluyan a comunidades históricamente excluidas. 
  • Tecnologías inteligentes, que mejoren la eficiencia sin sacrificar la calidad.
  • Enfoques centrados en el bienestar, de las personas.

 

En Chile, la transición energética favorece tecnologías de calefacción y agua caliente con alta eficiencia y bajas emisiones. La aerotermia, mediante bombas de calor eléctricas, es la opción más eficiente (COP > 4) y con menores emisiones (~15 gCO₂/kWh térmico). La biomasa moderna, especialmente pellets, ofrece buena eficiencia (~95 %) y menor impacto que la leña tradicional, siendo común en el sur. En cambio, gas natural y leña tradicional presentan alta emisión (490 y 380 gCO₂/kWh) y baja eficiencia, por lo que están siendo desplazadas en la estrategia de descarbonización.

Empresas, gobiernos y ciudadanía tienen un rol que cumplir. Apostar por energías limpias y tecnologías renovables no es solo una inversión para el futuro, es una responsabilidad con el presente.

 

 

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *